¿Y si desaparecemos?

Es la pregunta correcta. No prometemos existir para siempre: nadie puede prometerlo con honradez. Esto es lo que hacemos para que lo tuyo no dependa de nosotros.

Un faro sobre el acantilado, al atardecer.

Nuestro plan

  • Doce meses de aviso

    Si cerramos, lo sabes con doce meses de antelación. Nunca con menos de noventa días, pase lo que pase.

  • Una copia fuera de la empresa

    Cifrada, con el programa para leerla y las instrucciones para restaurarla, en manos de un tercero independiente.

  • Personas con poder para cumplirlo

    Dos personas ajenas al día a día, con poder notarial, pueden llevar a cabo este plan si a nosotros nos pasa algo.

  • Dinero apartado para tu custodia

    Parte de lo que pagas se reserva para guardar lo tuyo durante los años comprometidos, en una cuenta que no se usa para gastos corrientes.

  • Nunca vendemos lo tuyo

    Ni a un comprador ni en una liquidación. Esa obligación viaja con la empresa.

Lo que no prometemos

  • No prometemos existir dentro de cincuenta años.
  • No podemos entregar un mensaje si los datos de sus destinatarios no están al día.
  • No hay custodia gratuita indefinida cuando acaba el plazo contratado.
  • No decimos que el dinero de tu custodia esté blindado frente a una insolvencia: lo estamos estudiando con un despacho de abogados, y hasta tenerlo resuelto no lo prometemos.

La mejor garantía

Descargas todo lo tuyo cuando quieras, sin pedir permiso y sin dar explicaciones, en formatos que se abren sin nosotros.