Cómo funciona
Tú preparas lo que quieres dejar. Cuando llega el momento, una persona lo comprueba y cada destinatario recibe solo lo suyo.

Seis pasos
Preparas lo que quieres dejar
Grabas un vídeo o un audio, escribes una carta, subes fotos o documentos. Lo cambias o lo borras cuando quieras.
Decides quién recibe cada cosa
Un vídeo para toda la familia, una carta solo para una persona. Nadie ve lo que no es para él.
Eliges a tu persona de confianza
Tiene que aceptar ese papel. No ve tu contenido por serlo: solo pone en marcha la entrega.
Tu persona de confianza nos avisa
Con el certificado oficial de defunción y su identificación.
Lo comprobamos
Dos personas del equipo lo revisan. Te avisamos por dos canales por si fuera un error y esperamos quince días.
Cada persona recibe lo suyo
Un aviso discreto, sin adjuntos, y su propio espacio privado, al que entra tras verificar su identidad.
Cómo comprobamos cada caso
El certificado oficial
Lo comprobamos con el código seguro de verificación que lleva impreso, en el servicio oficial del Ministerio de Justicia.
Dos personas distintas
Una propone y otra aprueba. Ninguna inteligencia artificial ni ningún automatismo decide que alguien ha fallecido.
Sin abrir tu contenido
Quienes revisan el caso miran documentos, no mensajes.
Un registro de cada paso
Todo queda anotado, y tu familia puede consultarlo.
Por si fuera un error
- Te avisamos por dos canales distintos, por ejemplo correo y teléfono.
- Esperamos quince días antes de entregar nada.
- Un solo botón lo detiene todo. Si estás vivo, basta con eso.
- Si alguien reclama, la entrega se suspende hasta resolverlo.
Lo que nunca activa una entrega
- Dejar de entrar en tu cuenta, aunque pasen meses.
- Dejar de pagar.
- Que tus correos reboten o que cambies de móvil.
- Una esquela, una publicación en redes, una llamada o una petición anónima.

Mientras tanto, en vida
- Descargas todo lo tuyo cuando quieras, en formatos que se abren sin nosotros.
- Cambias destinatarios, mensajes y persona de confianza siempre que quieras.